Han pasado 3 días del evento más grande de mi carrera. Realmente, ha sido el evento más grande de Ecommerce en Puerto Rico y el Caribe, con más de 530 personas alrededor del mundo siendo partícipes. Personas desde Ecuador, Argentina, España y Estados Unidos presentes. Todos, presenciales y online, conectados con el mismo objetivo… reinventarse y educarse ante un mundo, para muchos, desconocido y totalmente nuevo. Y cuando te lo menciono, pensarás que todo fue color de rosa; pero la verdad que no fue así.

A un año de estar educando personas, decidí hacer algo que fuera retante; y claro, que pudiera destacarme de los demás. No sé si es bueno o malo; pero no me conformo; me gusta ponerme nuevos retos y algunas veces actúo bajo impulso en base lo que mi corazón desea. Cuando terminé mi curso en Ponce en Abril (donde hubo dos sesiones exitosas, llenas a capacidad…200 en una y 150 en otra); SALIENDO por el expreso de Ponce le dije a mi esposo: “fue un buen evento, el próximo quiero que sea en un lugar más grande.” Mi esposo me responde: lo vas a dar en el centro de convenciones. Me reí y le dije: “¿te imaginas?, jaja”. A la semana le dije: “búscame información, nuestro próximo evento será en El Centro de Convenciones de Puerto Rico. Si en Ponce pudimos educar 350, por qué no llenarlo en San Juan.” Y así fue, manos a la obra. Hablé con mi hermano Carlos Avilés. Siempre me gusta contarle mis decisiones, no para que esté de acuerdo, solo para conocer su opinión. Me dijo: “diantre, se escucha grande, pero dale”. Creo que en ese momento no pensaba que sí iba a suceder. A la semana, ya estaba firmando contrato por 350 personas, aunque mi meta era llegar a las 500.

Durante el proceso fue fuerte, la promoción comenzó con dos meses de anticipación y como buenos puertorriqueños que dejan todo para última hora jeje, en el primer mes los boletos se estaban moviendo pero no como acostumbro a ver el flujo de taquillas. ¿y adivinen qué sucedió? Comenzó a atacarme el miedo. Sí, a esta “experimentada” mujer que da eventos grandes, le atacaba el miedo terriblemente. Lloraba en las noches,  me preguntaba: ¿no habré actuado bajo impulso?, ¿debí de haber buscado un lugar más pequeño o más económico? Porque esa era otra, no tan sólo era llenar los espacios porque el salón se iba a ver muy vacío; sino que al hacerlo en uno de los lugares para eventos más prestigioso del país, la inversión era más alta a lo acostumbrado; tenía que llenarlo, punto.

Para ese mismo mes, el gobierno de mi país Puerto Rico da un evento GRATIS en el mismo lugar donde yo iba a dar el mío, en el cual iban a hablar sobre una de las plataformas que doy en mis eventos. No me preocupaba que fuera gratis, pues yo sé de qué se comprenden ese tipo de eventos. Es más contenido teórico, hablarte bonito de la plataforma, darte una que otra información valiosa pero no del todo práctico. Lo que me preocupaba era que las personas estaban confundiendo ese evento con el mío. Muchos pensaba que luego de haber pagado mi taquilla, ahora lo estaba dando gratis. Y eso fue un estrés horrible… tratando de explicar que no era lo mismo. Que lo de ellos era de una plataforma, y que el mío era de 4 plataformas. Eso junto con el miedo, junto con personas diciendome: “wao, te estás tirando grande”, ¿estás segura?”, FUE TODO UN RETO. Se me acercaban personas a decirme que otras hablaban de mí, “aquel dijo aquello, aquella dijo lo otro de ti”. Y eso es algo que siempre me habían dicho que iba a suceder, “cuando estés arriba hablarán de ti” pero no es hasta que te sucede, que te duele saber que así es este mundo. Cuando llamaba a mi hermano apenada, Él me decía: “Encárgate de trabajar y subir. Sube tanto, que las piedras que te están tirando no te alcancen”. Y sonaba bonito, pero en ese momento no sabía cómo canalizar todo ese reguero de emociones. Me daban dolores de cabeza, dolor en el pecho, es como si yo sintiera la mala vibra que estaba a mi alrededor. No sé ni como explicarles.

Hasta que un dia, me arrodillé en el baño y le dije al Señor: “yo no puedo con esta carga, se TU el que te encargues de todo este evento. Sostenme y ayúdame a hacer mi trabajo. El trabajo que sé hacer”. Fue como si una unción bajara por mi cuerpo…y luego de esa noche todo fue diferente. Me desconecté del mundo y concentré mis energías en seguir dando contenido en vivo semanal y en preparar mi academia virtual (que de hecho esta disponible en www.veronicaaviles.com/cursos). Fui a la iglesia esa misma semana, y me dieron un mensaje claro: “Dios cuida de ti, vela de ti, no tienes porque preocuparte”. Compré un cd que estaba a la venta ese día y fue la música que escuché una y otra vez en todo este proceso tan agotador. Comencé a leer un libro que me recomendó mi amiga Joannix Ochart, “Miracle Morning for Entrepreneurs” y me di cuenta de la importancia de tener unas mañanas más productivas y tener tu tiempo de meditación. Preparé un plan de trabajo, toda una estructura y no fallé. Me levantaba temprano a vestir a mi hijo, llevarlo al cuido temprano y comenzar a trabajar con mis cursos. Con el teléfono en silencio, y mucha agua al lado, seguía trabajando. Por las noches, sacaba 10 minutos para estar en el baño y me inclinaba todos los días a dar gracias al Señor; y a escuchar el silencio y mi respiración. Pedía a Dios que alejara de mí cualquier cosa o persona negativa que estuviera rondando por ahí, y desde esos días dejé de sentir ese dolor de cabeza y ese dolor de pecho que me daba.

Un día, mi otra amiga Mildred Ramírez me invitó al cumpleaños de su hija. Estaba por no ir porque mi hijo estaba medio enfermito pero algo me decía que fuera. Cuando llego, tuve la valentía de contarles , a ella y mi otra amiga Nicole Rodz lo que me estaba sucediendo, pero dejándoles saber que ya estaba todo bajo control. Jamás pensé recibir una lluvia de consejos, buenos deseos y cariños. No tan solo eso, se me acercó una persona que había visto en las redes pero no había tenido la oportunidad de verla en persona, Coach Yamily Ortiz. Cuando se acerca me saluda y rápido me dice: “Cuidado con las personas, hay muchas deseandote mal, pero Dios esta contigo protegiéndote”. Lloré tanto esa noche pero fue como que sacando todo lo que tenía adentro. Fue una noche espectacular y Dios me hablaba por medio de ella.  ¡Gracias Yamily, Mildred & Nicole) De ahí se me fueron acercando amigos que Dios iba mandando para seguir dándome palabras de apoyo. ¡Gracias Nelissa Domínguez, Joannix Ochart y Edwin Pagani! Mi esposo, siempre fiel, cuidándome y sosteniéndome. Fue como si todo había cambiado como por arte de magia. Mi mente estaba mirando lo positivo, literalmente estaba dejando todo en manos de Dios.

Llegó el mes de Julio y la venta de las taquillas comenzaron a acelerar. Para mi sorpresa aquel evento gratis, me ayudó a obtener nuevos clientes pues se quedaron con hambre de aprender más. Me llamaron de Telemundo a presentarme en uno de los programas más importantes y queridos en Puerto Rico (Alexandra a las 12); me llamaron de la radio…todas las oportunidades llegaban a mí como foro para yo promocionar mi evento. Decía: “wao Dios qué es todo esto”. Pero me faltaba algo más y como muestra de agradecimiento hice un detox por cinco días, donde lo único que consumí fueron jugos naturales de vegetales y frutas…porque hasta de eso se encargó el Señor. No sabía que tenía una estudiante doctora en nutrición, y ella me dió toda la guía alimenticia. No fue fácil, me encanta comer y lo único que puedes consumir en el dia son esos jugos. Me mareé, temblaba como si estuviera rompiendo vicio, muchísimos antojos, tu mente rápido juega contigo y te dice: “no tienes que estar pasando por esto”; pero lo logré. Fue una transformación total de mi cuerpo, rebajé 6 libras , mi cutis se limpió, pero también sentía que mi mente y corazón se transformaban. Cada día que mi cuerpo se limpiaba, mi alma también lo hacía. Me sentía que si había podido con un detox de 5 días (que fue demasiado fuerte para mi ), podía con lo que fuera. Supe perdonar en silencio a quienes me hirieron, y los miedos se fueron desvaneciendo. Y para seguir recibiendo sorpresas, pude notar a amistades que podían estar pasando lo mismo que yo, y con una llamada pude ayudarlos y rescatarlos. ¡Me di cuenta que hasta los empresarios/emprendedores exitosos también necesitan palabras de motivación y consuelo. También tienen momentos de miedos, estancamiento y tristezas. Dios me había fortalecido tanto que pude ayudar a otros.

Y no llegamos a 350, llegamos a 536 personas. 506 presentes, 30 de manera online. Fue un día lleoa de mucha energía positiva. Me levanté temprano a meditar y orar, darle gracias a Dios porque lo habíamos logrado y para que ese evento fuera de bendición para todos los participantes. Cuando subí a la tarima, mientras miraba el público; veía la promesa y grandeza de Dios en todos lados. ¡Es algo, que no sé como explicarles! Ver como todos disfrutaban del evento. Sus sonrisas, ver a familias enteras pasando un sábado distinto, madres e hijas, mejores amigas, ver mis colegas, mi hijo, mi esposo, mi mamá…fue extraordinario. Esta publicación no era sólo para hablarte de lo maravilloso que es el Dios que le sirvo, sino de la importancia de primero reconocer que los miedos estarán siempre presentes; pero que es importante reconocer nuestras debilidades y confiar en el que tiene las fortalezas que necesitamos. No tan sólo delegar esa parte al Señor, también trabajar por lo que queremos; porque me consta que Dios hizo mucho, pero yo hice mi parte. Me organicé, concentré mis energías en mis cursos, me desconecté de los chismes y de la gente, me levantaba temprano a trabajar y creé una rutina, tomé la iniciativa de limpiar mi cuerpo, mi alma y de hacer un sacrificio como muestra de agradecimiento. Esta publicación es para que veas que todos somos sensibles, es parte de nuestra naturaleza humana…pero también que tenemos la capacidad de luchar por ver nuestras metas realizadas, más aún si nos sostenemos de quien todo lo puede. ¡Gracias Dios!

¡Gracias por leerme, hasta la próxima!

Pd: A continuación te presento imágenes del Evento de Ecommerce más grande e importante del Caribe 🙂

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